BREVE HISTORIA

Los Cabildos o lo que hoy conocemos como Concejos Municipales, tienen su antecedente en la antigua Roma donde tenían como misión fundamental colaborar en la gestión municipal.

Al finalizar la Edad Media y con la revitalización de las ciudades por el naciente capitalismo, la burguesía encuentra en los cabildos el escenario propicio para velar no sólo por sus intereses particulares, sino por el mejoramiento de las condiciones de la localidad.

El Concejo manejaba los asuntos administrativos corrientes en todos los campos, estaba encargado del cuidado de las finanzas, de la reglamentación del comercio y la industria, de los trabajos públicos, de organizar el aprovisionamiento de la ciudad, del ejército comunal, de las escuelas y de los hospitales, de tal modo que los estatutos del Concejo constituía una auténtica legislación municipal.

A la América Latina la institución que hoy conocemos como Concejo se trasladó del viejo derecho de Castilla y los cabildos se constituyeron en uno de los principales órganos del gobierno  local, en donde participaban los españoles colonizadores y los criollos mercantilistas con el fin de definir algunos tributos, el estatuto de policía local y el régimen de libertades y derechos de la población.

En la época de la independencia el desempeño del cabildo fue fundamental, basta recordar su papel protagónico en episodios como la Revolución de los Comuneros y el mismo "Grito de la Independencia".

Una vez consolidada la Independencia, el concejo pasó a ser parte del nuevo sistema institucional y se constituyó en entidad co-administradora del municipio, desempeñando siempre importantes funciones encaminadas a la solución de los problemas de la comunidad.

En Venezuela los Concejos Municipales nacen sobre las bases fundamentales de los cabildos españoles, pero a lo largo de la historia política venezolana se puede observar que este organismo municipal se convirtió en otro instrumento más en poder de los gobernantes de turno.

En los primeros años de la democracia venezolana los encargados de los Concejos Municipales eran asignados de acuerdo a los lineamientos políticos del presidente de la República, ya que los procesos electorales eran realizados en conjuntos, y no fue hasta 1979 que se comienzan a celebrar las elecciones municipales en procesos separados de las nacionales. Esta influencia política origino que este organismo público que debía estar al servicio de un colectivo fuera perdiendo su esencia y objetivo fundamental.

En el año 1999 con la promulgación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se produjo un cambio en la organización jurídico-política, tanto del Estado como de la sociedad venezolana, como resultado de haberse definido nuestra patria como un Estado democrático social de derecho y de justicia, que propugna el bienestar de los ciudadanos creando las condiciones para su desarrollo social y espiritual.

En este sentido el municipio pasa a ser la unidad política primaria de la organización nacional, resulta lógico que la participación protagónica de los venezolanos se profundice en este nivel con la creación de espacios vitales para la participación y el protagonismo ciudadano, desterrando esa forma de funcionamiento social caracterizado por la gestoría encarnada en el modelo de democracia representativa.

Entre esos cambios destaca que el Poder Público Municipal pasa a ser ejercido a través de cuatro funciones: La Función ejecutiva, desarrollada por el Alcalde o Alcaldesa a que le corresponde el gobierno y la administración; la función deliberante que corresponde el gobierno al Concejo Municipal, integrado por Concejales y concejalas; la función control fiscal que corresponderá a la Contraloría Municipal y la función de Planificación que será ejercida en corresponsabilidad  con el Consejo Local de Planificación Pública.

Entre las Facultades que conforman su autonomía, además de elegir sus autoridades, crear y recaudar impuestos e invertir sus recursos, está la de dictar el ordenamiento jurídico municipal, tarea que es competencia del Concejo Municipal, al que corresponde igualmente ejercer el control político sobre los órganos ejecutivos del Poder Público Municipal.

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